Los Millennials prefieren cannabis. Redescubrir los hábitos poblaciones permitirá un mejor enfoque en políticas de reducción de consumo de drogas.
Los Millennials prefieren cannabis. Redescubrir los hábitos poblaciones permitirá un mejor enfoque en políticas de reducción de consumo de drogas.
Que yo no bebo, la prefiero verde y natural…
Parece ser una frase muy regular con sus diferentes cambios y expresiones obviamente. Pero que en su matriz contiene 2 conceptos clave:
Alcohol NO! y cannabis Sí!.
No entraremos a discutir las diferencias extremadamente fundamentadas para entender que evidentemente el alcohol causa más muertes y daños que el cannabis, pero si entraremos en materia de políticas públicas y reducción de daños.
Para los más recientes estudios de carga de enfermedades globales. A resultado un tema recurrente el que la manifestación de enfermedades es un proceso en constante cambio. Así como las enfermedades orales han tenido un aumento sorpresivo a nivel global, también sorprende, que los problemas asociados al uso y abuso de alcohol estén en disminución.
“Mientras desórdenes depresivos, abuso de opioides y cocaína va en aumento. los DALYs estandarizados por edad para desórdenes asociados al alcohol han bajado un 19%.”
Si antiguamente las botellas de pisco y el ron o el vodka barato dominaban el las fiestas, ahora la generación millennial se ha enamorado de otras drogas.
Así lo demuestra el informe publicado por el Proyecto europeo de encuestas escolares sobre el alcohol y otras drogas (ESPAD por sus siglas en inglés) que lleva realizando encuestas entre los jóvenes desde 1995. Para realizar el informe, los investigadores han entrevistado a 96.043 estudiantes procedentes de 35 países europeos, 24 de ellos miembros de la Unión Europea.
Lo interesante de este estudio es que el consumo de alcohol y tabaco ha descendido en 20 años entre los adolescentes de 15 y 16 años. Si en 1995 el 56% de los jóvenes habían bebido en los 30 días previos a los sondeos, en 2015 tan solo lo había hecho el 47%. Con respecto al tabaco, el 21% de los encuestados se consideran fumadores habituales, siendo Italia el país con las tasas de fumadores más altas (37%).
La cosa cambia cuando hablamos de cannabis. El promedio de consumo de marihuana ha subido desde el 11% en 1995 al 17% en 2015. Aunque la media se sitúa en el 16% de consumidores, países como España, con el 27%, o la República Checa, con el 37%, destacan en la parte alta de la tabla. En el extremo contrario, en los países nórdicos y los Balcanes el consumo no llega ni al 10%.(Será su enfoque educativo? )
Los resultados demuestran que en el imaginario colectivo de la nueva generación millenial, las drogas recreacionales más aceptadas como el alcohol. Están siendo cambiadas por otras sustancias cada vez más nuevas. A pesar de ello, el informe no da una explicación a estos cambios.
Pero el ESPAD no solo ha analizado el consumo de drogas legales e ilegales entre los adolescentes. El informe también incluye el uso de internet, los juegos virtuales y las apuestas online.
“el acceso a la red se ha convertido en una parte integral de la vida de los adolescentes “
Según el informe, los adolescentes pasan una media de 5,8 días a la semana navegando por la red. Donde el 78% de los jóvenes usa las redes sociales como actividad favorita, seguida del uso de Internet para buscar y consultar información (48%). Este elemento es crucial para entender a manera de conclusión del porque existen este cambio en el uso de sustancias:
Disminución en la percepción de riesgo
-El amplio acceso a la información de la generación millenial, les supone un paseo entre cúmulos de datos disgregados entre opiniones de pares, foros, blogs, facebook, instagram entre otros. Donde es posible encontrar todo lo relacionado a las drogas de uso lúdico del momento.
-A la luz de los resultados redescubrir los hábitos poblaciones permitirá un mejor enfoque en políticas de reducción de consumo de drogas.
-Un nuevo enfoque que incluya no solo las nuevas tendencias en materia de consumo, sino que también, aborde el problema bajo una mirada más efectiva. Incluyendo la “Reducción de daños” como un nuevo enfoque a esta población millenial.
-Reconocer y respetar la existencia de un uso recreativo de drogas caracterizado por su vinculación a los tiempos de ocio, fundamentalmente durante las noches del fin de semana.
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¿Y en chile que onda? — (Lease que sucede)
De acuerdo a la United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC), la nación que más consume cannabis es Islandia, donde el 18,3% de la población fuma. Lo siguen Estados Unidos y Nigeria. En el quinto lugar, para sorpresa de muchos, se ubica Chile, siendo el país sudamericano más arriba en la lista, incluso superando a Uruguay.
En chile no es desconocido el hecho de que la cannabis es la droga de mayor consumo entre jóvenes. Y más comparando su uso a nivel regional, chile es el país con mayor tasa de consumo en sudamérica.
Ya es hora de cambiar el paradigma y si bien en términos terapéuticos la legislación del cannabis avanza. En otras materias el consumo problemático de otras sustancias requiere un manejo integral.
En latinoamérica recién estamos dándonos cuenta de estos cambios. Por tanto cada día que pasa es urgente actualizarnos y ejercer una nueva conducción en materias de salud pública.
¿Sabrán las autoridades de las nuevas tendencias en materia de consumorecreacional?
¿Sabrá la población formas de disminuir los riesgos asociados al consumode creepy, hongos alucinógenos, n-bome, LSD entre otros?
¿Es realmente un problema el consumo de drogas blandas vs el inminente aumento de uso de otras drogas duras?
Sin duda todas estas preguntas son pocas de el total a responder, ya que un enfoque distinto traera consecuentemente una mejoría a nivel poblacional.
Plantear políticas públicas que respeten el derecho a libertad individual. Pueden hacer que los riesgos asociados al consumo disminuyan, considerando que el consumidor precisamente no dejará de hacer lo que hace “ consumir”.
Global, regional, and national disability-adjusted life-years (DALYs) for 315 diseases and injuries…
www.ncbi.nlm.nih.gov
www.ncbi.nlm.nih.gov




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